publicidad

La base de la alimentación actual de la población está basada en lácteos, este producto se encuentra dentro de los más importantes en la dieta habitual. Sin embargo, existen muchos aspectos que tenemos que conocer de éste. En cualquier tipo de leche encontramos una proteína llamada caseína[1]; la leche de vaca posee trescientas veces más caseína que la leche humana, esto es  para que se puedan formar los grandes huesos del ternero. Esta sustancia forma, en nuestro interior, gran cantidad de mucus y flema; por tanto es la responsable de todo tipo de catarros, alergias, otitis, trastornos de tiroides y obesidad. Existen dos enzimas encargadas de procesar y hacerdigestible la leche de vaca: renina y lactasa.  Lamentablemente dichas enzimas dejan de producirse a los tres años; y al entrar  la leche al organismo y no encontrar renina ni lactasa lo que sucede es que el estómago tiene que realizar grandes esfuerzos para procesarla y poder digerirla, sin embargo, a pesar de su arduo trabajo, éste no consigue asimilarlo por completo. Por tanto los residuos se quedan en los intestinos adheridos como en una especie de pasta que es difícil de remover, con el tiempo, dicha pasta se fermenta, se seca y hace una costra que, con los años, da lugar a severas e innumerables enfermedades como problemas de la tiroides, alergias, intolerancia, exceso de flema y mucosidades, entre otros[2].  Durante muchos años se nos ha dicho que la principal fuente de calcio es la leche de vaca, no obstante, los humanos no lo aprovechamos de manera óptima por varias razones entre ellas, por ser un calcio desequilibrado por las hormonas de crecimiento, porque la grasa no deja que el calcio se fije en los huesos y porque no digerimos completamente la leche. Cabe mencionar que las mejores fuentes de calcio provienen de plantas de hojas verde oscuro, semillas y almendras[3], y éstas sí son asimiladas por nuestro cuerpo. Por otra parte, ciertas investigaciones han comprobado que la leche de vaca contiene hormonas, la empresa Monsanto ofrecía un producto llamado POSILAC el cual garantizaba que una vaca lechera a la que se le inyectará cada 2 semanas una dosis de POSILAC, en menos de dos semanas estaría produciendo un 30% más de leche. Esto pasa porque la hormona BGH al ser inyectada en el animal le estimula la producción de otra hormona llamada IGF – 1, que es la que provoca la producción extra de leche.  Lamentablemente se ha encontrado una estrecha relación entre la IGF – 1 y el cáncer[1]. [1]VegetarianSociety :http://www.vegsoc.org/page.aspx?pid=785#milk, consultado el  5 de mayo de 2011.[2] Link Salud: http://www.linksalud.com/la-digestion-y-la-leche.html, consultado el 4 de mayo de 2011.[3] Asociación Vegana Española: http://www.ivu.org/ave/calcio.html, consultado el 5 de mayo de 2011. [4]Eduardo del Río García, op. cit.,  pp. 20 – 21.    

publicidad