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 Saber el estado físico y de salud en el cual una persona se encuentra puede llenar al individuo de orgullo, si es que se está sano, y puede también prender los focos rojos y dar la alerta si se detectan síntomas que demuestren una irregularidad en alguno de los rubros de la salud. Ante esto, es preciso destacar que en nuestra Universidad, la Dirección de Medicina del Deporte atiende a un gran número de personas (universitarios, deportistas representativos y público en general), a través de la realización de la Evaluación Morfofuncional (EM).  ¿Qué es la Evaluación Morfofuncional? Como su nombre lo indica, es una prueba mediante la cual se realiza un examen del estado de salud y de las cualidades físicas del individuo. A través de la medición de funciones biológicas que se realizan en laboratorios específicos, este estudio general determina el estado de salud, el grado de adaptación deportiva y la capacidad física de la persona, identificando con ello, factores de riesgo que pongan en peligro su capacidad de rendimiento y poder emitir así un diagnóstico completo e integral. La evaluación Morfofuncional se compone de las siguientes pruebas: Historia ClínicaPruebas BioquímicasDiagnóstico IntegralExamen OdontológicoErgometríaAntropometríaNutriciónElectrocardiografíaBiomecánicaEspirometríaPsicológica Estos exámenes se aplican precisamente en la sede de la misma Dirección de Medicina del Deporte, en Ciudad Universitaria y se realizan de la siguiente manera: Se elabora una historia clínica para conocer los antecedentes patológicos, personales y familiares, así como una minuciosa historia deportiva de los examinados. De este modo se pretende identificar cuál es su estado de salud y sus antecedentes deportivos. Se realizan pruebas sanguíneas o de bioquímica, por medio de las cuales, se miden los niveles de glucosa, colesterol, triglicéridos y ácido úrico. Posteriormente, el deportista se somete a un examen odontológico. En ciertas ocasiones, el estado general que guardan nuestros dientes, si presentan alguna enfermedad o alteración, se ve reflejado en el padecimiento o tendencia a manifestar lesiones musculares en los deportistas o individuos en general. Para completar la evaluación del estado de salud general, se practica un electrocardiograma en reposo, con el cual, se registra la actividad del corazón y ello permite detectar o descartar cualquier tipo de alteración en este órgano vital. También se aplica una prueba de espirometría, la cual valora la capacidad pulmonar de la persona. Si el médico que lo atiende no encuentra ninguna contradicción o anomalía, continuarán los estudios sobre el aspecto físico. Viene entonces la evaluación en el laboratorio de antropometría. Aquí, mediante mediciones, se obtiene la composición corporal de grasa, músculo, hueso y peso residual; así como las tendencias que tiene cada persona en su constitución física o de acuerdo al deporte o actividad física que realiza. También en este laboratorio, se estudia la estructura y proporcionalidad de acuerdo al peso y estatura, éstos son aspectos también considerados en los estudios y se les aplica una somatoscopía, la cual permitirá identificar si existen alteraciones esqueléticas. Esta valoración permite ubicar en qué tipo de deporte pueden tener mejor rendimiento desde el punto de vista antropométrico. En el laboratorio de ergometría, se establece la capacidad aeróbica y anaeróbica para los diferentes trabajos. Se practican pruebas de esfuerzo con la finalidad de descartar el riesgo coronario y su consumo de oxígeno, lo cual se traduce en la resistencia que presentan para determinadas cargas de trabajo. La también llamada prueba de esfuerzo en una banda caminadora, evalúa la adaptación del corazón y mide la capacidad física del individuo. En el laboratorio de biomecánica se determina la fuerza y se realizan mediciones de cinco grupos musculares o de los principales grupos que intervienen en la práctica deportiva. La coordinación, velocidad de reacción, el salto, la flexibilidad y la elasticidad en diferentes posiciones, son también objeto de análisis. Durante el proceso de la evaluación, el individuo pasa por un laboratorio donde se le interroga sobre su alimentación. La información obtenida se coteja con su historial deportivo y con base en las horas de entrenamiento, el tipo de ejercicio, la frecuencia con que se practica, las actividades académicas, laborales y la forma de trasladarse a sus centros de estudio, trabajo y deporte; tomando en consideración su estado de salud y su porcentaje de grasa y músculo, se hace un balance energético para establecer una dieta ideal. Se entregan equivalencias en el consumo de alimentos y a partir de sus gustos y disponibilidad, pueden establecerse patrones de alimentación sana. Posteriormente, en el laboratorio de diagnóstico integral se entregan los resultados obtenidos a lo largo de todo el recorrido de la evaluación. Este diagnóstico integral, orienta al individuo sobre un acondicionamiento físico-deportivo adecuado, y es el objetivo final de este examen. Es importante destacar que esta evaluación morfofuncional se puede aplicar a todos los universitarios o a aquella persona que lo solicite mediante una cuota de recuperación, mientras que para los deportistas representativos de la UNAM, el servicio es gratuito. Cabe señalar que estas evaluaciones las efectúan personas capacitadas y que cuentan con aparatos de medición de la más alta tecnología. Si deseas tener mayores informes llama al 5622 0540 o al 5622 0543, teléfonos de la Dirección de Medicina del Deporte. Fuente: http://deportes.unam.mx/

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