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   Como bien se sabe, el impacto de correr es elevado sobre el propio organismo, ya que cuando corremos el peso corporal se multiplica sobre las piernas y los pies. Teniendo mayor repercusión, si estamos acostumbrados a entrenar o competir en una superficie dura como el asfalto, haciéndonos más propensos a las lesiones de rodillas y espalda.
Un programa de entrenamiento debe aportar equilibrio y romper los malos hábitos de correr siempre las mismas distancias al mismo ritmo,  se debe combinar distancias cortas, largas o llevar a cabo rutinas de intervalos, series, fuerza,  entre otros. 

Nuestro plan de entrenamiento debe fortalecer la musculatura de los pies, protegiéndonos y mejorando nuestro rendimiento.

Se debe ganar velocidad y resistencia gradualmente,  lo que nos permitirá ir avanzando.

Buscar el calzado óptimo y adaptado a nuestras necesidades.  Es fundamental, ya que amortiguan el impacto sobre el terreno en el que nos entrenamos. Además, hay que valorar que una buena elección nos alejará de las lesiones y lograremos un mejor desempeño.
 En los entrenamientos de velocidad el impacto puede incrementar hasta 3 veces el peso corporal, tener una buena técnica de carrera y el calzado adecuado te alejará de una lesión.
 

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