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  Realizar una actividad física es una buena estrategia para combatir la adicción por el cigarro, tus pulmones se encuentran enganchados al tabaco, empezar a correr siendo fumador te ayudará a percatarte de los daños que provoca a nuestro organismo, comenzaras con el deseo de querer mejorar tu condición física y salud. Correr demanda al sistema que transporta el oxígeno, más  que en cualquier actividad física, identificaras las dificultades que provoca seguir fumando y te obligara a optar por uno de los dos hábitos. En la segunda semana tu circulación sanguínea mejorará notablemente, después de unos meses desaparecerá la tos rasposa, disminuyen los riesgos de enfermedades respiratorias, los problemas de las arterias coronarias, la hipertensión arterial,  la diabetes no insulino dependiente, la osteoporosis y tu función pulmonar aumentará en un 11%.   Correr siempre viene acompañado de hábitos saludables que mejoran tu vida, comer más saludable,  amistades que comparten tu interés por este deporte, moderar el consumo de alcohol, más horas de sueño los fines de semana, etc. Al dejar de fumar podemos canalizar la ansiedad hacia la carrera, eliminando la tensión y el estrés.  Se genera adrenalina que podemos quemar corriendo y será la que nos mantenga practicando este deporte. El primer mes es un periodo de adaptación, empieza caminando y trotando para ganar fondo, más adelante puedes empezar a realizar carrera continua. Dedica 3 minutos a caminar y un minuto a trotar durante 30 minutos, alterna los tiempos de cada uno de acuerdo a tu capacidad. Al inicio debes tomarlo como un periodo de desintoxicación, para ganar fuerza y resistencia, a partir del segundo mes puedes empezar a correr alternando con periodos de trote para recuperación.  Te aconsejamos seguir este entrenamiento para empezar a correr.  Consejos para comenzar a correr como fumador:

  • Realizar un examen médico antes de empezar para descartar problemas vasculares o respiratorios
  • Comienza despacio, el rendimiento en un fumador es menor, debido a las sustancias que genera el cigarro, reducen la oxigenación de la sangre y aumentan la fatiga.
  • Vigila tu frecuencia cardiaca, en un fumador suele dispararse con la actividad física.
  • Saca de tu casa todo lo que tenga que ver con el hábito de fumar.
  • Piensa en positivo. Cuanto menos pienses en fumar, más fácil será seguir.
  • Aumenta tu consumo de vitaminas y minerales, con el ejercicio incrementa la demanda antioxidantes, el tabaco roba muchas vitaminas y minerales.
  • Duerme lo suficiente. El desgaste es mayor en un fumador y tu cuerpo requiere un periodo mayor de recuperación debido a la menor oxigenación de la sangre.
  • Cuando tengas muchas ansias, come una fruta.
  • Aléjate del televisor y empieza una nueva actividad.
  • Evita el exceso de té o café, toma jugos de frutas o agua.
  • Los días posteriores a los entrenamientos realiza un descanso activo
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