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 Con la cantidad de carreras que hoy se ofrece en las principales ciudades, podríamos competir todos los domingo en distancias hasta 10K. Pero ya sabemos que competir al máximo posible, con mucha frecuencia acabará pasándonos factura: te lesionas y retrocedes al verte obligado a recuperarte.  El cuerpo tiene un límite y lo estamos sobrepasando. Si te gusta (como a nosotros) estar todos los domingos en la línea de largada, te proponemos que tomes algunas carreras como parte del entrenamiento (como la rutina de intensidad de la semana), o de descanso activo (para disfrutar del ambiente con amigos y familiares, sin mirar la marca, y “vaciarse” un poco de tanta competición).  Si decidimos ir a “pasear la carrera”, debemos mantener la cabeza fría, y no cambiar la estrategia: acompañemos a alguien más lento, hagamos de pacer o liebre de la carrera (aquellos que marcan un ritmo de corrida que sirve de referencia a un novato que quiere hacer su mejor tiempo), o usemos la carrera como parte del rodaje largo de preparativo para nuestra próxima maratón.  Si vamos a usar la carrera como entrenamiento, vamos a exigirnos un poco más pero sin matarse. El resultado y la marca nos seguirán sin importar, pero ya no estaremos en la cola del pelotón. Puede hacerse alternando kilómetros suaves y fuertes, corriendo en progresión de menos a más, acabando al ritmo máximo, alternando kilómetros suaves y fuertes; o practicando el ritmo constante de nuestro próximo 21 ó 42K. Con ello habremos hecho una sesión de calidad que mentalmente nos habrá costado mucho menos que haberla hecho solos, sin estar rodeados del ambiente de la competición.  Finalmente, recomendamos competir al máximo solo una vez al mes, por tanto hay que elegir bien ese día D para capitalizar toda la preparación y obtener el mejor resultado que podamos alcanzar. Fuente: El Mundo de los Corredores

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