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Una técnica correcta, el calzado adecuado, no pasarse en el entrenamiento y cuatro cosas más que te vamos a contar en este artículo bastan para alejar el fantasma de las lesiones. La tierra temblará a tu paso.

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– Correr sin lesionarse. Este es uno de los grandes trucos para disfrutar realmente del running. No hay nada peor que bajar a la pista, o al parque, o donde suelas entrenar, con el miedo de los dolores de sobrecarga o incluso lesión que muchos sufren. Para evitar esto, que además a la larga te fuerza a dejar de correr, tenemos que tener en cuenta varios factores:

 

– Correr es traumático. Si cada vez que contactamos con el suelo el impacto que tiene que absorber nuestro sistema muscular y esquelético es de unas tres veces el peso de nuestro cuerpo, te puedes imaginar que a lo largo de una carrera de 10 kms. se suman varias toneladas. Por ello es fundamental contar con un tono muscular suficiente, para soportar los microimpactos de la carrera

 

– No sólo de piernas vive el corredor. No hay que caer en el error de pensar que sólo hay que muscular las piernas. La espalda y la zona lumbar sufren, a fin de cuentas, una grandísima parte de esa carga. Por ejemplo las abdominales son fundamentales para “sujetar” el tronco. Debes trabajar todo tu cuerpo.

 

– Calentar y “enfriar” es fundamental. Tan importante como calentar resulta “enfriar”, que es algo parecido al calentamiento pero al final de la sesión. Especialmente si has tenido series o rodaje rápido, y también después de una competición, debes rodar muy muy suave y estirar para asimilar el ácido láctico producido y ayudar al cuerpo a volver a su estado normal.

 

– La elección del calzado, dependiendo de la superficie sobre la que corras y de tus características, debes elegir un modelo de zapatilla u otro. En la comparativa de estas páginas puedes ver cuatro de los mejores modelos en los que predomina la estabilidad y la protección. A lo mejor resulta que tu tendinitis viene causada por un terreno demasiado duro, por lo que deberás elegir un modelo con más amortiguación. O a lo mejor es por pronoción excesiva, por lo que buscarás algo más estable.

 

– Los vigilantes del cuerpo. Si entrenas seriamente (o casi), y quieres no lesionarte (y esto vale para cualquier deporte) no dudes en visitar a un buen fisioterapeuta con una cierta periodicidad. Dos veces al mes puede estar bien, y no esperes a tener dolores o molestias serias para decidirte porque puede salirte caro: lesiones y tener que ir tres o cuatro veces en lugar de una.

 

David Navarrete

Con la colaboración de Bikila y del fisioterapeuta Miguel Ángel Prieto

 

 

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